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Con este artículo hacemos un paréntesis en cuanto a la presentación de material para gravel y nos adentramos en la experiencia de un usuario aficionado a esta disciplina, Jaime Villasana Dávila, que nos presenta mediante su propia experiencia cómo es posible la práctica del ciclismo de aventura en una gran ciudad como es Tokio. Aquí os dejo un artículo detallado donde nos explica las zonas y sus rutas donde es posible practicar gravel en esta ciudad singular.

Introducción por Jaime Villasana Dávila

Desde mediados de agosto pasado mi familia y yo radicamos en esta enorme, disciplinada y futurista ciudad. A finales de dicho mes arribó mi Giant Anyroad 1 junto con nuestras pertenencias y tan pronto me fue posible, comencé a explorar la zona del vecindario. A un kilómetro encontré el parque olímpico Komazawa, cuya ciclovía de 2km permitía pedalear continuamente tomando precauciones con corredores y paseantes.

Igualmente hallé por la zona vialidades secundarias y terciarias marcadas con señalética de ciclovía, más no eran exclusivas. Por cierto, muy pocas así. Aunque se podía pedalear a buena velocidad y con cierta seguridad, todo era asfalto y semáforos cada cierta distancia. No había continuidad, impidiendo establecer un ritmo que hiciera disfrutar de la bicicleta y retarte físicamente.

Sabía que existían zonas o rutas para pedalear libremente dado que había realizado consultas en el Internet, pero necesitaba tiempo para llegar a ellas.

A la cuarta salida me propuse llegar al Río Tama, una de esas zonas, que se ubica como a 7-8 kms de nuestra casa. No lo había hecho antes porque me apetecía conocerlo sin prisas.

Llegó el día deseado y, siendo primerizo, llegué a una zona del río donde había un bordo que lo encauza y que impide ver su esplendor. Además, no había rampa, sólo escalones, así que me bajé de la bici, la puse al hombro y subí.

Al llegar a la pequeña cima descubrí su grandiosidad, en lo ancho y largo, expresando casi a la par el muy mexicano ¡no mames! Seguido de un ¡y es todo para mí! Quedé maravillado por lo que, a primera vista, ofrecía para pedalear. Viniendo de Ciudad de México, donde encontrar esta amplitud de espacios naturales en medio de la zona urbana es imposible (además los dos-tres ríos ya están entubados), mi sueño se había vuelto realidad.

De inmediato me incorporé a la ciclovía asfaltada y me puse a pedalear. Lo hice por alrededor de una hora solamente, pues tenía tiempo limitado. En el transcurso me topé con ciclistas y corredores.

De regreso a casa seguía reflexionando sobre todo lo que ese río ofrece en materia de ciclismo; muchos kilómetros y no solamente de ciclovía asfaltada, sino también rutas de gravel y senderos, las cuales pude observar a la distancia y ubicadas cerca de la ciclovía o más cercanas al cauce del río (ver siguiente imagen).

Ciclovía del Río Tama. A la derecha, abajo, camino de gravel. Imagen: JVD.

Río Tama, 50kms para pedalear libremente…con gravel incluido

El Río Tama es uno de los cuatro ríos que cruzan Tokio. Los otros son el Tone-Edo, Arakawa y Sagami. Si consideramos al Río Tsurumi que está en Yokohama y es conurbado, entonces son cinco.

En los meses que llevamos en Tokio he tenido la oportunidad de haber pedaleado el Tama y Tsurumi completamente y una pequeña porción del Arakawa. Dado que el Tsurumi prácticamente no ofrece gravel y senderos, me concentraré en el Tama.

Imagen: The Tokyo Files: Rivers & Green Roads.

Comienzo señalando que la distancia de la ciclovía por el lado norte del Tama es de aproximadamente 50km. Luego de un punto determinado en río arriba ya no hay ciclovía, aunque el río sigue hasta las montañas. Se puede llegar a la zona de su nacimiento, sin embargo, se debe pedalear por calles y luego, al terminar la zona urbana, se sigue por una carretera con buenas subidas y vistas hermosas, siendo las mejores en otoño. Es en esta parte del territorio de Tokio donde se hace uso de todos los cambios que ofrece la bicicleta, pero esta es otra historia.

Los caminos gravel y senderos del Río Tama no son continuos durante los 50km del lado norte del río que se puede pedalear (siguiente imagen), es decir, hay sectores en los cuales debes retomar la ciclovía asfaltada pues el sendero o camino gravel termina, por lo general en los puentes. No he medido la distancia de gravel y senderos con Strava, pero estimo deben ser alrededor de 25 a 30km. No son muchos, pero estando en medio de una megaciudad son considerables y más que bienvenidos. Claro, si eres de este tipo de ciclista.

50km de ciclovía por el lado norte del Río Tama. Es lo que muchas ciudades tienen en total. Imagen: JVD.

Durante los fines de semana la ciclovía asfaltada tiene alta presencia de ciclistas en bicicleta de ruta, así como también de corredores, por lo que debe pedalearse con cuidado. Existen secciones donde hay parques deportivos y familiares en los cuales encontrarse niños es común, debiendo por lo tanto reducirse la velocidad.

Depende de cada ciclista, pero mi velocidad promedio ha sido de 25km/hr. Otro factor que impacta la velocidad es si vas río arriba o río abajo, pues no es lo mismo debido al desnivel existente, aunque no muy pronunciado.

Un factor adicional y ocasional es el viento. Si lo tienes en contra es realmente retador. Por ello en días de viento algunos ciclistas prefieren bajarse del bordo donde está la ciclovía asfaltada y transitar por la calle paralela, que está a un nivel inferior.

Regresando a los caminos gravel y senderos que ofrece el Río Tama, la experiencia de pedalear en ellos es placentera, más cuando los transitas por primera vez. Se va descubriendo novedades de flora y fauna (aves principalmente), infraestructura para encauzar y regular el río, represas, obras hidráulicas de mantenimiento y demás detalles, todo lo cual forma un ecosistema natural y económico de suma importancia para la ciudad.

El tipo de gravel es variado. Hay secciones de gravel con piedra pequeña mezclada con arena firme. Otros de solo grava firme e incluso pequeñas partes de solo arena firme. En estas parece que se transita por un vidrio (siguientes fotos). Dado este perfil del terreno no se requieren de llantas anchas o con taco grande para no atascarse en época de lluvia.

La superficie de los caminos gravel en el Río Tama es amigable. Nada radical. Imagen: JVD.

El recorrido no ofrece subidas o bajadas pronunciadas, salvo ocasionalmente cuando te incorporas a la ciclovía asfaltada o bien se cambia de un camino gravel a un sendero. Por lo anterior, circular por el Tama no se requiere de un piñón o cassette amplio en la transmisión de la bicicleta.

Imagen: JVD.

La modalidad del ciclismo gravel sigue sin ser común en esta zona de la capital de Japón y razón no falta. Casi la totalidad del perímetro de Tokio está asfaltada, limitándose las zonas de gravel urbano en el Tama y en el Arakawa, que espero pronto explorar más.

Otro hecho en el que sustento mi afirmación es el poco movimiento de las bicicletas gravel exhibidas en las cuatro tiendas de ciclismo que están en este distrito y en conversaciones con los colaboradores. Pasan semanas y veo la única Giant Revolt 2 en la tienda de Giant llenándose de polvo (es un decir) o las Checkpoint ALR4 y ALR5 en un distribuidor de Trek cansadas de esperar por un cliente. Lo mismo en otras tiendas con la Silex de Mérida o la Renegade de Jamis.

Lo antes dicho genera que sean contados los “gravelistas” (tres o cuatro ocasiones) que me he topado en mis recorridos. Recuerdo un encuentro con un par de ellos en un sendero de la zona baja del río.

En la distancia ambos me miraron con sorpresa inicial y cuando nos cruzamos expresamos una ligera sonrisa como diciendo “no somos los únicos raros en gravel”.

Mi afición por esta modalidad de ciclismo (reconozco no muy añeja) hace que cuando viajo en tren por la región u otras cercanas siempre voy buscando caminos gravel. Sin embargo, el 99.9% de ellos están asfaltados y, los que encuentro, aparentan ser cortos.

El escenario es diferente en zonas montañosas y menos urbanizadas de Japón como Kioto y Nagano. Esto lo sé pues en Instagram sigo a grupos de ciclistas que organizan pedaleadas gravel en tales regiones, aunque desconozco si son largas distancias. Además, recordemos que Japón es un país algo pequeño (378,000 km2) y muy desarrollado, por lo que sus caminos de gravel no tienen la distancia de aquellos en EE. UU., Australia, México o incluso España.

Imagen: JVD.

Como cualquier circuito que llegas a conocer a fondo al transitarlo seguidamente, el Río Tama en sus secciones de gravel y senderos también tiene sus límites de emociones. Por ello en ocasiones suele ser tedioso, hecho que tratas de eliminar al competir contra ti mismo para mejorar los tiempos propios.

Imagen: JVD.

Ahora bien, no me he cansado de pedalear por estas secciones y no creo ello suceda. Finalmente, todos los ciclistas, incluso aquellos que viven en regiones con caminos gravel y senderos de larga distancia, suelen tener una ruta repetitiva para practicar. Pero confieso que le agregaría “más sabor al caldo” si un mayor número de ciclistas gravel hicieran presencia en el Tama.

A falta de gravel…asfalto

La zona metropolitana de Tokio es inmensa. Es la segunda de mayor población en el mundo con 39.9 millones de habitantes, luego de Cantón, China, con 45.6 millones. En superficie urbanizada igualmente es gigantesca. Del aeropuerto de Haneda a Ome siguiendo por el Río Tama son 56.8km de casas, edificios, bodegas, puentes, canchas y cualquier clase de infraestructura física que se te ocurra.

Esta grandiosidad urbana ofrece naturalmente calles y vialidades incontables, que es uno de los insumos necesarios para poder pedalear por la ciudad. En la inmensa mayoría se puede andar en bicicleta (obvio a diferentes ritmos), menos en las vialidades primarias o rápidas, lo cual está prohibido.

Y la falta de gravel se cura con asfalto. Ya mencioné como en las riberas de los ríos hay ciclovías asfaltadas, pero también hay rutas ciclistas que se pueden armar para pedalear, como en cualquier ciudad. En lo personal sigo armando nuevas y en ocasiones he repetido. Una de estas es la ruta a Hinohara (siguiente mapa), que me lleva a una de las zonas montañosas de la metrópoli, donde abunda la vegetación del tipo bosque-forestal más ríos y represas.

Al oeste de Tokio es zona de montaña y escenarios maravillosos. Imagen: JVD.

Como se pudo observar en el mapa, apenas y se le he entrado a esta ruta montañosa, pero en esa parte pude visualizar pequeños caminos semi asfaltados y senderos que pueden igualmente pedalearse.

Las posibilidades de exploración tanto dentro como fuera de la mancha urbana son inmensas y en estos nueve meses de estancia apenas si las he rasgado. En el mapa siguiente se observa con estrellas amarillas las zonas que he visitado en bicicleta. En la parte extrema izquierda hay banderas en globitos verdes, que señalan algunos de los lugares montañosos a las que espero pronto pedalear. Las demás banderas verdes localizadas en la zona urbana son otros puntos de interés no relacionado con bicicletas.

Concluyendo

 Estando en la segunda metrópolis más grande del mundo, el tener alrededor de 25km de gravel y senderos dentro de la zona urbana no está nada mal. Hay metrópolis que tienen mucho menos o quizá ningún kilómetro de gravel (si esto último es tu realidad, entonces lo siento por ti). Además, el pedalear estos caminos es un lujo que sólo los “gravelistas” (o montañistas, que hay pocos por aquí) nos podemos dar.

Admito que en el tema ciclista mi único anhelo por estas tierras es tener más oportunidades de pedalear en gravel. No aspiro por algo al nivel del estado de Kansas en EE. UU. (famosa por la ruta-challenge gravel Dirty Kanza de 200 millas) o de mi estado natal (Coahuila, México), pero sí algo más variado a lo que actualmente poseo. Para ello deberé viajar por tren y seguramente organizaré algunas salidas.

Pero mientras tanto, seguiré disfrutando lo que me ofrece el Río Tama y los cientos de kilómetros de asfalto que hay en las hermosas montañas que rodean a esta gran ciudad, así como de sus calles y largas avenidas. Sin olvidar del ramen, mi platillo favorito en esta tierra.

Nos vemos en Strava o Instagram – www.localeando.com